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¿Qué incluir en una tabla de embutidos?

Si hay algo que no falla a la hora del picoteo es una buena tabla de embutidos y quesos. Su preparación es muy rápida y al montarla puedes ir jugando con las formas de los cortes, los colores y la disposición de cada ingrediente para lucir una tabla elegante y apetitosa. Recuerda: la comida entra por los ojos.

Recomendamos que montes todo en una tabla de madera (o las que necesites), dará un aspecto rústico y artesanal. Si no tienes una tabla de madera, no te preocupes, utiliza lo que tengas a mano en casa y dale rienda suelta a tu chef interior a la hora de colocar los ingredientes.


¿Qué no puede faltar?

Jamón ibérico

Por supuesto, el protagonista. Las lonchas de jamón puedes colocarlas una sobre otra de forma irregular o bien, si la loncha lo permite, enrollarlo y formar pequeños tubos y colocarlos uno al lado de otro o apilarlos en forma de pirámide.

Embutidos

Chorizo, salchichón, lomo embuchado, panceta… todo esto puedes cortarlo en rodajas, no muy gruesas, y disponerlas una sobre otra, como cuando caen las fichas de dominó.

Quesos

Busca dos o tres variedades de queso y juega con las texturas y la curación. Si su forma te lo permite, puedes cortarlos en finas lonchas triangulares.


¿Con qué podemos acompañar la tabla?

Panificados: escoge uno o varios tipos de pan y preséntalos en rodajas. Pincha aquí si quieres saber más sobre los tipos de panes que van mejor con los embutidos. También puedes agregar distintos tipos de galletas saladas o grisines.

Frutos secos: nueces, almendras, pistachos, avellanas, etc.
Frutos frescos: uva, tomate cherry, aceitunas.

En estos últimos dos puntos te invitamos a que experimentes con los sabores y coloques en tu tabla lo que más te guste.

Te aconsejamos que, si tienes los productos en la nevera, los saques unos 10 minutos antes para que estén a temperatura ambiente y se puedan apreciar sus matices. Sirve el jamón y el queso por un lado y los embutidos por otro, de esta manera evitarás que entren en contacto y puedan verse perjudicados los sabores.

Por último, como mencionamos en este artículo, para una tabla tan variada de sabores e intensidades, puedes escoger un vino blanco joven o un vino tinto con notas afrutadas. Debe tener alta acidez porque esto ayudará a limpiar el paladar entre bocados. Algunos ejemplos pueden ser: Sauvignon Blanc, Pinot Grigio, Vouvray y Aligoté o vinos tipo jerez.

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